Química mágica Ver más grande

Química mágica

Autor:

J.C.M. Lanau

Páginas:114
Código:1016832418417-00072

El presente libro que el lector tiene entre manos es simplemente divulgativo y no pretende otra cosa que acercar el mundo de la química, especialmente al estudiante, al erudito, al investigador, al profesional… Nos hubiera gustado que el libro hubiera sido más extenso, pues como reza el título: Química mágica, así es como cualquier compuesto presenta unas cualidades especiales: el litio flota en el agua y el osmio es el metal más denso que existe; el hexafloruro de uranio es un gas que, por su espantosa acidez, desharía cualquier metal en cuestión de segundos, y la sustancia bautizada con el nombre de VX y cuyo desarrollo o fórmula química es muy larga de explicar aquí, con la que bastaría una insignificante mota de polvo para causa la muerte de cualquier persona en cuestión de segundos, pues dicha sustancia se desarrolló como gas neurotóxico. La sustancia química más cara del mundo se llama «californium 252» (elemento 98), el cual, según el Comité de Energía Atómica, se vendía en el año 1968 a un precio aproximado de 700 pesetas el décimo de microgramo. Un cálculo estimativo indicaría que el precio de 1 a 450 gramos valdría, aproximadamente, 31.374.000.000.000 de pesetas (y nosotros que pensábamos que el oro era el metal más caro…). Obviamente no podríamos terminar nunca de mencionar las propiedades mágicas de todo tipo de cuerpo. Exponer cientos de experimentos curiosísimos resultaría muy sencillo, pero, desgraciadamente, hemos tenido que detenernos y optar por los más sencillos, pues los compuestos químicos a veces no es tan sencillo dar con ellos. Quien quiera interesarse por la química, merced a este libro, debemos advertir al investigador y al neófito que cualquier compuesto químico, ácido, álcali, etc., es sumamente peligroso si lo ingerimos o nos alcanza la piel. La historia de la química está poblada de desgracias. Por mencionar alguna, para cuando se descubrió el flúor (un elemento tan simple) se habían producido cientos de desgracias, explosiones y envenenamientos. Cabe destacar que un día, el 26 de junio de 1886, Henri Moissan informó a la Academia de Ciencias de París que el flúor se había aislado; uno de sus ojos lo cubría un pañuelo o vendaje negro. No obstante, los compuestos objeto de nuestro experimento se pueden encontrar en cualquier droguería (no son peligrosos), pues se hallan en cualquier laboratorio amateur de química, y, a no ser que nos los echemos a los ojos a conciencia o los injiramos, no conlleva ningún peligro su utilización. Si queremos encontrar este tipo de compuestos, se encuentran en droguerías, farmacias, laboratorios, construyéndolos químicamente o comprándolos en comerciales médicos y de laboratorio. Algunos otros no costará dar con ellos. Veamos algunos ejemplos: para obtener óxidos de cualquier metal bastará con reducir éste a polvo muy fino con una lima y calentarlo fuertemente en un crisol (el mercurio también), hacerlo hervir en agua o, mejor aún, en agua oxigenada y exponerlo al sol algunos días. Conseguir mercurio se puede hacer de un termómetro, de un contactor de ampolla o como mineral lo podemos encontrar en cualquier librería.Carbón vegetal, haciendo una carbonera o en cualquier ferretería para barbacoas. Glicerina, como supositorios o en las droguerías se vende para las manos. Clorato de potasa, en las farmacias para aclarar la garganta. Hilos de níquel, aluminio y hierro o polvos de ellos los podemos obtener de pinturas, en esponjillas para limpiar o en polvos para mezclar, a ser posible con pinturas y al mismo tiempo decorar los automóviles, etc. Todo es cuestión de buscar.


11,00 € IVA incluido